Siempre tuvo un valor único sobre
la tierra. Desde aquellas
señales de humo de nuestras historietas infantiles con indios como
protagonistas o las palomas mensajeras
que también forman parte de la
historia. El telégrafo que supimos ver
en los viejos filmes del lejano oeste
con los cowboys y sus revólveres o las
teletipos del 1800…
El teléfono en todos sus formatos y
la máquina de escribir (¿quién no se
acuerda de las Academias Pitman?)
hoy en día una pieza de museo…
El diario y el correo. La radio “a galena”
otra pieza de colección de la época de
las abuelas. Y después la radio portátil,
con aquella marca que causó sensación
por mucho tiempo: Spika. En medio
de las dos, la “tele” en blanco y negro.
Después en colores. Y finalmente,
ya en este siglo, el plasma. Por lo menos
para nosotros, los argentinos, que“lo descubrimos” unos meses antes del Mundial 2006.
Hasta que Internet rompió con todas
las barreras. Y entonces, con un clic, podemos saber que pasa en todo el
mundo o “conversar” a través del Messenger con quien se nos ocurra.
La comunicación. Siempre la comunicación.
Una herramienta imprescindible
en cualquier formato social. Que
ahora cuenta con aparatitos más pequeños
y más sofisticados, conocidos
genéricamente como celulares, que
nos mantienen en contacto sea cual
fuere el lugar donde nos encontremos.¿Por qué estamos haciendo este breve
recorrido por los diferentes formatos
que ayudaron a mantenernos en
contacto en cada una de las épocas?.
Simplemente porque queremos que
Usted también entienda el valor de
este ejemplar que está en sus manos
y que la Federación ha generado para
que todos los que integramos la comunidad
marítima, portuaria y de la industria
naval, podamos conocer mejor el ámbito donde desarrollamos nuestra vida laboral.
En esta tercera entrega del año Usted
tendrá – comparada con las anteriores– mayor variedad de contenido. Es que
la respuesta que tuvimos desde todos
los sectores de la Argentina a los que
llegamos con nuestra revista, nos han
puesto en la agradable obligación de
ahondar cada vez más en los temas
que nos competen. Y, a la vez, buscar
otros que en la idea original de la publicación
no estaban pautados, pero que“descubrimos” forman parte del paisaje portuario.
La mujer tiene su espacio para volcar
su opinión. El Centro de Capacitación,
vital en la vida futura de nuestros compañeros, nos muestra su actividad.
Los compañeros de la tercera edad
también forman parte de nuestro contenido.
Y así, todos y cada uno de los
integrantes de esta “familia” saben que la revista es su canal natural para enterarse y para comunicar.
Empezamos en blanco y negro. Le
fuimos agregando color a las páginas
y “sabor” al contenido. Y seguimos
creciendo. No solo por lo que decimos.
También por lo que nos cuentan
quienes reciben nuestro mensaje. No
nos creemos, ni ahí, los dueños de la
verdad. Pero nos ofrecemos al disenso
y al intercambio reopiniones con la intención
de seguir creciendo.
Estamos convencidos que el diálogo
es el mejor camino para que, definitivamente,
haya “una sola voz en los
puertos”. No queremos que solo sea
un slogan. Deseamos que Ustedes lo
hagan realidad. Por eso estamos aquí, con este nuevo ejemplar.
Que muy pronto tendrá un hermanita,
de acuerdo a la necesidad que marcan
estos tiempos modernos que nos
tocan vivir: ya estamos en los tramos
finales del diseño de nuestra propia
página web. Para que, como todas las
entidades del mundo, podamos estar
online. Tal como lo exige hoy la bendita
comunicación.
*publicada en revista Agosto 2008