La demostración de Hugo
Moyano el pasado 4 de
marzo, no solo pudo“mostrar” la fortaleza de los
camioneros sino que también
puso en evidencia el protagonismo
de los Trabajadores en
la actual hora del país.
A través de los años, el obrero
argentino sobrellevó el acoso
de distintos peligros, desde
las crisis internas a las claudicaciones,
al interpretar de manera resignada el embate de la
ola neoliberal.
Moyano luchó contra las recomendaciones malsanas de los
organismos internacionales, combatió ferozmente contra el endeudamiento.
Nunca se rindió ante el flagelo de la desocupación
y hasta llegó a promover la rebelión fiscal que hizo temblar
el corazón del sistema.
Hurgar en el pasado reciente nos permite revalorizar el legado
de este compañero y nos obliga a asumir nuevos desafíos en
torno a afianzar el rol del Movimiento Obrero, de aportar a las
políticas de raíz nacional, de incluir a tanto compañero todavía
desprotegido.
Es allí donde la CGT tiene una tarea gigantesca…ser capaz de
articular las fuerzas productivas, las economías regionales, los
trabajadores fabriles, los rurales, los estatales y los privados.
Diseñar un plan de integración territorial: trabajo, trabajo… y
más Trabajo con Justicia Social y bases sólidas que sirvan de
soporte a un modelo productivo, diversificado, estable, concebido
en tiempos difíciles porque estamos en un mundo sacudido
por la inestabilidad.
No estamos solos en esta patriada. Se que millones de compañeros
vivieron como propio este acto. Mientras tanto, los
voceros del sistema no se cansan de desacreditar, intrigar, vociferar,
difundir cantos mesiánicos, promover alianzas y uniones
a sabiendas que se fracturan al día siguiente: son parte de una
interesada, vieja y demencial forma de querer hacer política a la
que los trabajadores no cejamos de manifestar oportunamente
nuestros interrogantes y denuncias.
Hay cerca nuestro una experiencia tremenda en términos sociales
y políticos. En los años ’90 hubo un proceso salvaje de
cambios donde se desvalorizó la práctica política. Hubo un
desenlance trágico de ese proceso en el 2001. Y la pregunta
es: ¿fue Moyano un espectador pasivo o fue un luchador
que buscaba cambiar las cosas?
La realidad nos muestra que muchas de las rectificaciones del
gobierno de Néstro Kirchner que se siguen proyectando sin
calendario, son un refrescante viento reparador…porque esas
medidas fueron largamente reclamadas por Hugo.
Entonces, ¿por qué los sindicatos argentinos son blanco de la
prensa canalla, vernácula e internacional, acusados sobre la
supuesta falta de libertad sindical en nuestro país?.
A diferencia de otros capítulos de la historia argentina donde
estaban claramente delimitadas las fuerzas nacionales de las
colonialistas.
Desde la década del ’90 se ha intentado - por todos los medios– mellar el sentir de nuestro pueblo, pretendiendo que una pléyade
de alcahuetes exhiban brillos donde se transpiran grises y
la máxima alhaja de esta simbología fue el entonces abrazo del
presidente constitucional con el viejo marino fusilador.
La materialización del proyecto nacional no admite la formulación
de una viga maestra que carezca de sustancia sin sustento
social, desarticulado sectorial y regional o librado al capricho
inventivo de algún “especialista” entre gallos y medianoches.
El movimiento obrero argentino se ha nutrido de un cuerpo legal– la Constitución de 1949 – poniendo desde entonces las
organizaciones al servicio del ideario del Gral. Perón y la compañera
Evita.
Con el devenir del tiempo el movimiento obrero ha recuperado
su lozanía, adecuando prácticas, aprendiendo de los errores…
pero fundamentalmente desarrollando una forma de pensar
propia, que insiste en nutrirse de las históricas banderas nacionales,
federales y populares.
Por eso también este movimiento sindical es único, pragmático
y esencialmente peronista.
Juan Carlos Schmid
Secretario Adjunto