Recientemente nuestra actual Presidenta, Cristina Fernández
de Kirchner, en su discurso de apertura de las Sesiones
Ordinarias del Congreso hizo hincapié en la necesidad de
instrumentar diversas políticas de Estado que nuestro país
necesita, a partir de un amplio acuerdo entre los sectores del capital
y el trabajo.
El diálogo o concertación social con base nacional y/o sectorial
parece ser el principal objetivo de este nuevo año que comienza.
Desde la FEMPINRA hemos impulsado siempre la conducción de
políticas estables que consoliden nuestro complejo marítimo,
portuario y naval.
Estamos convencidos desde hace tiempo que las políticas del
neoliberalismo que han devastado a nuestro sector sólo pueden ser
enmendadas, corregidas y suplantadas con nuevas políticas que sobre
la base de la justicia social expresen los nuevos valores, los
nuevos paradigmas de la reconstrucción de la dignidad de nuestros trabajadores y del tejido productivo de nuestro comercio exterior.
Lo anterior implica dejar atrás el oprobio que significaron los
Decretos 817/92 y 1772/91, restablecer la dignidad y la
articulación productiva de nuestros puertos, reconstruir
nuestra marina mercante, la protección del recurso y una política nacional
pesquera al servicio de los intereses nacionales, y una
industria naval que como en otros tiempos resulte el sesgo definitorio
de nuestro emblema como Nación y reconstruya esa Argentina
líder por la dignidad de sus trabajadores y por su
independencia económica, que significó nuestro sector pujante
del hierro y el acero. Todos estos objetivos sólo podrían lograrse
en una perspectiva nacional donde la reconstrucción del
salario forme parte esencial de la futura concertación de
nuestro sector Es por ello que el sector trabajador y la
FEMPINRA en particular, somos los primeros
impulsores de esta política de grandes consensos para una
Argentina grande, consensos que deberán expresar además,
un nuevo paradigma de Nación independiente y de justicia social, que desde
el humanismo reconstruya al hombre en cada puerto
de nuestra Nación, en cada astillero, en cada taller naval, en cada
embarcación de nuestro país. Sólo de esa manera podremos
lograr la Argentina férrea, pujante, con equidad y con
justa distribución del ingreso, aquellas que hicieron realidad Perón y
Evita que, en estos días, resultan un imperativo para la reconstrucción
de nuestro tejido social, donde la dignidad del hombre que trabaja debe ser la
política de Estado por excelencia.
Cayo Ayala
Secretario General